Abres el teléfono y ya sabes cómo vas
El pulso de ayer, listo: cuánto vendiste, cuánto entró y qué necesita tu atención hoy. Sin pedirlo.
El pulsoUn solo lugar que te construye el sitio y la tienda, opera tus ventas, cobranza e inventario, promueve tu negocio, le toma el pulso y te aconseja con tus propios números. Lo que hoy te costaría contratar a cuatro personas.
14 días de prueba · Sin tarjeta · De cero a operando en el primer café
La pantalla de inicio del sistema. Interactúa con ella: aprueba lo que Alina propone.
Para operar una empresa hoy necesitas una empresa. Alguien que haga el sitio, monte la tienda, publique, corra las campañas, facture, cobre, revise el inventario, junte los números y — viendo todo eso — te diga qué hacer. Las grandes lo resuelven con departamentos. Tú, hasta hoy, lo resolvías contigo.
Cinco personas, cinco sueldos, cinco agendas que coordinar. O una sola cosa que hace ese trabajo y no se va de vacaciones.
No es que te falten herramientas: te sobran, y ninguna se habla con la otra. Cada raya de la izquierda es un dato que alguien copia a mano de un lado al otro.
Tú. Cada cruce es una captura repetida, un dato que se pierde o un número que no cuadra a fin de mes.
Las mismas herramientas siguen existiendo — el banco, el contador, tus redes — pero ya no eres tú quien copia entre ellas.
No es un programa donde capturas lo que ya pasó. Son cinco trabajos completos que hoy están repartidos entre gente, agencias y hojas de cálculo.
No son "funcionalidades": son los cinco trabajos que hoy están repartidos entre gente, agencias y hojas de cálculo. Alina los hace todos, y por eso se hablan entre sí.
El pulso de ayer, listo: cuánto vendiste, cuánto entró y qué necesita tu atención hoy. Sin pedirlo.
El pulsoSe descuenta del inventario, se le arma la venta y el cliente recibe su confirmación con el rastreo.
Tienda en línea → VentasTres facturas vencen el viernes y una es del cliente que siempre se atrasa. Alina ya escribió los recordatorios; tú decides si salen.
CobranzaCon tus precios, tus impuestos y tu logo. Se manda por WhatsApp y queda registrada en el pipeline sin capturar nada dos veces.
Cotizaciones → CRMCuatro productos que se venden bien están dejando menos margen que el mes pasado. Alina te dice cuáles y qué precio sugiere.
Inventario + FinanzasEl corte cuadra solo contra lo que entró por terminal, efectivo y transferencia. Y mañana el pulso ya lo sabe.
Punto de venta → BancaQuién autoriza qué, cómo son tus plazos, qué clientes pagan tarde. Eso no se te olvida ni se va cuando alguien renuncia.
Esto es lo que separa un sistema de un montón de programas: cuando registras una venta, no acabas de registrar una venta. Mira todo lo que se mueve solo detrás.
Desde el punto de venta, la tienda en línea o el celular. Es lo único que capturas.
Cada producto descuenta su stock y, si toca el mínimo, se dispara el aviso de resurtido.
SoloSi fue a crédito, se crea la factura con su plazo y su plan de pagos. Si fue de contado, se salta.
SoloEl cobro cae en la cuenta que elegiste y se concilia contra el movimiento real del banco.
SoloIngreso, margen, impuestos del mes, comisión del vendedor y el pulso del negocio. Y Alina lo lee para aconsejarte.
SoloEl embudo completo, en un solo sistema. Normalmente cada escalón vive en una herramienta distinta y nadie sabe de dónde salió el cliente que sí pagó.
Aquí el rastro no se corta: la campaña que lo trajo, la cotización que aceptó, la factura que se le hizo y el pago que entró son el mismo hilo. Por eso Alina puede decirte qué canal te trae clientes que pagan a tiempo — y no solo cuáles te traen visitas.
Un solo cerebro, no seis programas. Los módulos no son islas que exportan Excel entre sí: comparten los mismos clientes, los mismos productos y el mismo dinero.
Por eso Alina puede cruzar cosas que ningún sistema suelto cruza: qué campaña trajo al cliente que más margen deja, qué producto se vende bien pero se cobra mal, qué vendedor promete plazos que la cobranza no aguanta.
Todo lo anterior ordena tu negocio. Esto lo hace crecer: contenido que sale solo, campañas que se miden en ventas y un agente que contesta y cierra mientras tú haces otra cosa.
Tu marketing y tus ventas viven en herramientas distintas, así que el rastro se corta justo donde empieza a importar. Aquí no se corta: la venta que se cierra le avisa de vuelta al anuncio que la provocó.
Mismo mes, misma inversión, mismo anuncio. Lo único que cambia es qué preguntas puede contestar cada uno — y sólo uno contesta la que te importa.
«Tuvimos un gran mes: crecimos 34% en alcance.»
…¿y cuánto vendimos?
«El anuncio del café en grano trajo $118,400 y 37 clientes nuevos, con $12,000 invertidos. Te propongo subirle el presupuesto 30%.»
Y la columna que nadie te da: cuántos de esos clientes pagaron a tiempo. Un canal que te trae ventas que se cobran a 90 días no es el mismo negocio que uno que te trae ventas de contado, aunque el reporte de arriba los pinte igual.
Los mensajes ya no se pierden a las 11 de la noche ni el domingo. WhatsApp, los DM de tus redes, los comentarios y el formulario de tu sitio caen en una sola bandeja — y hay un agente de IA atendiéndola.
No es un bot de menús. Conoce tu catálogo, tus precios, tu inventario y tus reglas: responde, arma la cotización con los productos que sí tienes, la manda, y si el cliente dice que sí, levanta la venta. Todo queda en el CRM con su historial.
La pregunta de fondo cuando metes IA a tu negocio no es qué tan lista es. Es quién firma. Aquí la respuesta está en la arquitectura, no en una promesa.
La pregunta que todos hacen es la correcta: ¿y si la IA se equivoca con mi dinero? Aquí está la respuesta, escrita en la arquitectura y no en un folleto.
Pagos, transferencias, facturas, promociones: Alina lo deja preparado y espera tu autorización. No es una opción que se activa — es cómo está construido.
Cómo opera tu empresa queda guardado, ordenado y versionado. Cambia el modelo de IA, cambia el proveedor: tu empresa sigue sabiendo lo que sabe.
Tus datos son tuyos y se exportan completos cuando quieras, sin pedir permiso ni pasar por soporte. Quedarte tiene que ser una decisión, no una trampa.
Además: permisos por módulo y por persona, aprobaciones por monto, y separación de funciones en pagos (quien pide no aprueba).
Al arrancar te preguntamos a qué te dedicas y encendemos solo lo que tu giro necesita — el resto queda apagado para que el sistema no te abrume. Cuando crezcas, se encienden más sin cambiar de plataforma ni volver a capturar nada.
Se enciende lo que mueve una tienda todos los días y se esconde lo demás. Puedes prender el resto cuando lo necesites, sin cambiar de plataforma.
Hasta aquí son palabras nuestras. Lo que sigue es el sistema de verdad, corriendo — entra y muévete como si ya fuera tuyo.
Conforme bajaste elegiste tu giro y encendiste módulos. Con eso está armado este demo: la barra lateral trae tus módulos y los datos son los de un negocio como el tuyo. Muévete: abre las vistas, aprueba lo que Alina propone.
Cada módulo que prendes o apagas mueve esta cotización en vivo. Y fíjate en un detalle importante: los módulos no van sueltos — si enciendes la tienda en línea, el catálogo, las ventas y el inventario se encienden solos, porque sin ellos la tienda no funciona. Así se arman los paquetes.
Sin implementación, sin consultor, sin "fase uno". Esto es lo que pasa desde que le das clic a empezar.
Unas cuantas preguntas: tu giro, tu tamaño y qué quieres lograr. Con eso Alina decide qué módulos encender y cuáles esconder.
Clientes, productos, proveedores, historial. En hojas de cálculo desordenadas está bien: la IA los limpia, los acomoda y los importa.
Tu logo, tus colores, tus folios, tus impuestos y tus cuentas. Las cotizaciones salen con tu marca, no con la nuestra.
Desde el primer día opera contigo. Y mientras tanto aprende cómo trabaja tu empresa para empezar a proponerte cosas que valgan la pena.
Un precio por empresa, no por persona. Empiezas con 14 días de prueba, creces cuando tú crezcas y te vas cuando quieras con todos tus datos.
Nadie te hace esta suma porque a nadie le conviene. Prende lo que hoy pagas o haces tú, corrige las cantidades con lo que de verdad te cuesta, y compáralo.
Vienen precargados con rangos comunes del mercado mexicano, pero la cuenta que importa es la tuya: cámbialos por lo que pagas de verdad. Y si algo lo haces tú, ponle lo que valdría tu tiempo.
Cada plan incluye IA cada mes, medida en créditos: con ellos se paga el trabajo que Alina y sus agentes hacen por ti — no las pantallas, el trabajo. Si un mes trabajas más, recargas y sigues: lo que recargas suma encima de tu plan. Ajusta las cantidades a tu mes real y mira cuál te alcanza.
Tarifas promedio de referencia: cada acción cuesta lo que de verdad usa del modelo, así que tu mes puede variar. Dentro de Alina ves lo que cuesta cada acción en tu negocio y lo que llevas usado. Imágenes, videos y el minuto de línea telefónica no salen de los créditos.
La mayoría del software te cobra por cada usuario, así que crecer te cuesta más. Aquí pagas por tu empresa y metes a tu equipo. Precios en pesos, sin contratos forzosos: cancelas cuando quieras.
Desde diez personas pagas por tu equipo y el control que necesitas: nómina, permisos por persona, finanzas avanzadas y varias empresas en una sola cuenta.
Precios en pesos mexicanos, más IVA. Todos los planes empiezan con 14 días de prueba sin tarjeta, y el pago anual trae dos meses gratis. Cualquier plan suma familias de módulos a $250 al mes cada una, personas extra a $249 (a $149, $119 y $99 en los planes para empresas) y empresas extra a $199. El timbrado de facturas y los mensajes de WhatsApp se cobran por consumo, y siempre se avisa antes. Si un mes usas más IA de la que incluye tu plan, recargas créditos desde $119 + IVA y siguen sumando encima. Cancelas cuando quieras y tus datos se exportan completos.
No. Pagos, transferencias y facturas quedan preparados y esperando tu aprobación. Es una regla de arquitectura, no una casilla de configuración: quien pide un pago no puede aprobarlo, todo queda en bitácora y puedes poner límites por monto.
El sistema queda configurado en minutos: contestas unas preguntas y se encienden tus módulos. Traer tu historial toma lo que tarde tu archivo en subir — la IA se encarga de acomodarlo. No hay implementación ni consultores.
Los traes como estén: hojas de cálculo, exportaciones, desorden incluido. La IA los limpia, los mapea y los deja operando. Y si un día decides irte, los exportas completos — son tuyos, sin candados.
Sí: CFDI 4.0, complementos de pago y cancelaciones con la familia Finanzas avanzadas, y la operación fiscal mexicana de fábrica, junto con punto de venta e inventario. México es el punto de partida, no el límite.
No como los demás. Cada plan incluye un número de personas y, si necesitas más, cuestan $249 al mes cada una (desde $99 en los planes para empresas) — no el precio completo de otra licencia. La idea es que crecer no te castigue.
No. Alina hace el trabajo que hoy nadie alcanza a hacer, o que estás haciendo tú a las once de la noche. Tu equipo atiende, negocia y decide; Alina opera, ordena y propone.
Tu empresa no lo resiente. El conocimiento de cómo opera tu negocio vive en tu propio modelo organizacional, versionado y exportable — no dentro del modelo de IA de moda. Los motores se cambian; lo tuyo permanece.
Hoy opera comercio, servicios, construcción, restaurante, salud, manufactura, agencia y logística, con plantillas de módulos, catálogos de gastos y organigrama por giro. Si el tuyo no está, se arma con objetos y propiedades propias sin programar.
alina. nació en Guadalajara, y empezó como suele empezar lo que sirve: porque nos hacía falta. Operábamos varias empresas de giros distintos —construcción, comercio, servicios— con el mismo problema de siempre: todo repartido, nada conectado y el dueño de tapadera.
Así que cada módulo se escribió para resolver algo que dolía ese día, no para llenar una lista de funciones. Y se probó primero en nuestras propias empresas, donde un error cuesta dinero de verdad.
Las empresas que ves en la franja de arriba operan aquí todos los días. Cuando algo se rompe, nos rompe a nosotros primero.
CFDI, régimen fiscal, plazos de crédito, pagos en efectivo y la forma real en que se cobra aquí. No es un sistema traducido.
No tenemos que crecer a como dé lugar para justificar una valuación. Eso nos deja cobrar por empresa y no por asiento.
Es lo que vas a leer todos los días: el pedido que salió, la factura que se timbró, el recordatorio que se mandó. Trabajo hecho, no notificaciones.
Pruébalo 14 días sin tarjeta. Estamos en beta y abrimos cuentas por invitación: escríbenos y te damos acceso. Y si prefieres que alguien te acompañe a migrar, escríbenos y lo hacemos contigo.